El colesterol es un lípido que se encuentra en los tejidos corporales y en el flujo sanguíneo de todos los animales vertebrados; con altas concentraciones en órganos como el hígado, el páncreas, el cerebro o la médula espinal.
El ser humano es incapaz de metabolizar completamente el colesterol. Parte de su estructura se expulsa junto con las heces fecales, pero otra parte es absorbida por el intestino y reconvertida en esteroides neutros, necesarios para la función de algunas de las acciones del cuerpo humano.
Es imprescindible en la vida animal, ya que tiene una función estructural, para la generación de los tejidos y la fluidez de la sangre; es un precursor de la vitamina D, esencial para la generación del calcio en los huesos; es un precursor de las hormonas sexuales, como los estrógenos y la testoterona y es precursor de las sales biliares, muy importantes para la generación de colesterol y la absorción de nutrientes lípidos.
Los niveles aceptables de colesterol en una persona sana son hasta 200 mg por cada décima parte de litro de sangre. Las personas con unas niveles que superen los 200 mg hasta los 300 mg, entrarían en un riesgo de moderado a grave, de sufrir afecciones cardiovasculares y tendrían lo que se denomina, hipercolesterolemia, y los que superen los 300 mg, tendrían un riesgo importante de sufrir una parada cardiaca. Estas medias son más permisivas en España que en el resto de Europa, debido a la dieta e ingredientes más equilibrados en nuestra cocina en general y que la media de cardiopatías en este país es menor..., aunque cada vez hay mayor indice de colesterol malo en la sangre de los españoles.
El colesterol es insoluble al agua y está mezclado con la sangre en forma de lipoproteínas, con la capacidad de transportar y fijar grandes cantidades de colesterol.
Un exceso de colesterol en lipoproteinas de baja densidad de forma continuada y en exceso, provoca la arterioesclerosis y de forma esporádica, riesgo de infarto de miocardio agudo, hasta diez años después de haber sido determinada la hipercolesterolemia. Se le considera el colesterol malo.
Por otra parte, el colesterol en lipoproteinas de alta densidad tiene un factor determinante en la protección del sistema cardiovascular. A este tipo de colesterol se le denomina, colesterol bueno.
Los factores que determinan el riesgo de una cardiopatía sobre un individuo por culpa del colesterol son:
Edad y sexo.
Tabaquísmo.
Nivel de lipoproteinas de alta densidad.
Presencia de hipertensión.
Factores hereditarios.
Es muy importante mantener una dieta equilibrada y realizar ejercicio físico para evitar el riesgo en la medida de lo posible.
La alimentación es muy importante para reducir el nivel de colesterol malo, por eso es recomendable comer muchos vegetales y fruta, ricos en nutrientes y fibra.
También son recomendables los pescados, las grasas vegetales procedentes del aceite de oliva o de girasol, arroz, pasta, pollo, legumbres o cereales.
Los lácteos, el café, el té, o las bebidas de refresco, no es necesario suprimirlas pero hay que tomarlas con moderación.
Y por supuesto; quedarían prohibidas las grasas de procedencia animal como las carnes rojas, el embutido, la carne de cerdo, la de cordero, el queso curado; los productos azucarados como la bollería, los chocolates, los patés y las fuentes directas de colesterol, como la yema de huevo, el marisco y los productos de casquería en general, además de no abusar de la sal y las especias.
Si nos proponemos una dieta con los productos recomendados y realizamos ejercicio físico diariamente; veremos como los que sufrimos de hipercolesterolemia mejoramos nuestros niveles en un par de meses. También se comercializan algunos productos específicos complementarios, que nos ayudarán a eliminar el exceso de lipoproteinas de baja densidad adheridas a las paredes de nuestras vías sanguíneas.
Como decía el General Carracucas; "para atacar, primero hay que conocer al enemigo". !Salud, amigos!
El ser humano es incapaz de metabolizar completamente el colesterol. Parte de su estructura se expulsa junto con las heces fecales, pero otra parte es absorbida por el intestino y reconvertida en esteroides neutros, necesarios para la función de algunas de las acciones del cuerpo humano.
Es imprescindible en la vida animal, ya que tiene una función estructural, para la generación de los tejidos y la fluidez de la sangre; es un precursor de la vitamina D, esencial para la generación del calcio en los huesos; es un precursor de las hormonas sexuales, como los estrógenos y la testoterona y es precursor de las sales biliares, muy importantes para la generación de colesterol y la absorción de nutrientes lípidos.
Los niveles aceptables de colesterol en una persona sana son hasta 200 mg por cada décima parte de litro de sangre. Las personas con unas niveles que superen los 200 mg hasta los 300 mg, entrarían en un riesgo de moderado a grave, de sufrir afecciones cardiovasculares y tendrían lo que se denomina, hipercolesterolemia, y los que superen los 300 mg, tendrían un riesgo importante de sufrir una parada cardiaca. Estas medias son más permisivas en España que en el resto de Europa, debido a la dieta e ingredientes más equilibrados en nuestra cocina en general y que la media de cardiopatías en este país es menor..., aunque cada vez hay mayor indice de colesterol malo en la sangre de los españoles.
El colesterol es insoluble al agua y está mezclado con la sangre en forma de lipoproteínas, con la capacidad de transportar y fijar grandes cantidades de colesterol.
Un exceso de colesterol en lipoproteinas de baja densidad de forma continuada y en exceso, provoca la arterioesclerosis y de forma esporádica, riesgo de infarto de miocardio agudo, hasta diez años después de haber sido determinada la hipercolesterolemia. Se le considera el colesterol malo.
Por otra parte, el colesterol en lipoproteinas de alta densidad tiene un factor determinante en la protección del sistema cardiovascular. A este tipo de colesterol se le denomina, colesterol bueno.
Los factores que determinan el riesgo de una cardiopatía sobre un individuo por culpa del colesterol son:
Edad y sexo.
Tabaquísmo.
Nivel de lipoproteinas de alta densidad.
Presencia de hipertensión.
Factores hereditarios.
Es muy importante mantener una dieta equilibrada y realizar ejercicio físico para evitar el riesgo en la medida de lo posible.
La alimentación es muy importante para reducir el nivel de colesterol malo, por eso es recomendable comer muchos vegetales y fruta, ricos en nutrientes y fibra.
También son recomendables los pescados, las grasas vegetales procedentes del aceite de oliva o de girasol, arroz, pasta, pollo, legumbres o cereales.
Los lácteos, el café, el té, o las bebidas de refresco, no es necesario suprimirlas pero hay que tomarlas con moderación.
Y por supuesto; quedarían prohibidas las grasas de procedencia animal como las carnes rojas, el embutido, la carne de cerdo, la de cordero, el queso curado; los productos azucarados como la bollería, los chocolates, los patés y las fuentes directas de colesterol, como la yema de huevo, el marisco y los productos de casquería en general, además de no abusar de la sal y las especias.
Si nos proponemos una dieta con los productos recomendados y realizamos ejercicio físico diariamente; veremos como los que sufrimos de hipercolesterolemia mejoramos nuestros niveles en un par de meses. También se comercializan algunos productos específicos complementarios, que nos ayudarán a eliminar el exceso de lipoproteinas de baja densidad adheridas a las paredes de nuestras vías sanguíneas.
Como decía el General Carracucas; "para atacar, primero hay que conocer al enemigo". !Salud, amigos!




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